GoPro contrata banco de inversión para evaluar una posible venta
La empresa de cámaras de acción busca compradores de sectores de defensa, consumidor y financiero. Sus acciones llevan dos años estancadas cerca de un dólar.
GoPro anunció el 15 de mayo de 2026 que contrató al banco de inversión Houlihan Lokey para evaluar "una posible venta y otras alternativas estratégicas". La junta directiva de la empresa confirmó haber recibido "varias consultas estratégicas no solicitadas" de potenciales compradores provenientes de sectores que incluyen defensa, consumidor y financiero.
Dicho de otra forma: GoPro podría estar en venta.
La empresa lleva dos años con sus acciones estancadas alrededor de un dólar. Las ventas están bajando. Las pérdidas siguen subiendo. Un mes antes de este anuncio, GoPro había declarado su intención de explorar oportunidades en los mercados de defensa y aeroespacial. Esa exploración aparentemente escaló con rapidez, porque la contratación de un banco de inversión no es una señal de que las cosas están saliendo bien por su cuenta.
El contexto de la semana ayuda a entender el tono del anuncio. Anduril, una de las empresas de tecnología de defensa más activas del momento, cerró esta semana una ronda de financiamiento de 5.000 millones de dólares. El dinero está fluyendo hacia defensa. Ese flujo atrae a empresas con activos tecnológicos que buscan una narrativa nueva para convencer a sus inversores de que la tesis todavía tiene sentido.
GoPro tiene activos que, sobre el papel, encajan razonablemente con aplicaciones militares y aeroespaciales. Sus cámaras son conocidas por resistir el agua, el polvo, los golpes y las condiciones extremas. La calidad de imagen es alta. El factor de forma es compacto. Para drones de reconocimiento, vehículos no tripulados o equipo de campo, la lógica técnica existe y no hay que forzarla demasiado para que suene convincente.
Lo que no funcionó, en cambio, fue el negocio de venderle cámaras de acción a personas que practican deportes extremos. GoPro sobrevivió múltiples intentos de reemplazo durante la década de 2010. Los smartphones mejoraron sus cámaras traseras año tras año. Los clones de fabricación china abarataron el mercado de cámaras de acción hasta hacer que el precio de entrada de GoPro pareciera difícil de justificar. Y GoPro siguió ahí. La supervivencia, sin embargo, nunca se tradujo en rentabilidad sostenida, y ese tipo de problema tiene consecuencias que se acumulan con el tiempo.
La contratación de Houlihan Lokey indica que la junta ya tomó una decisión de fondo. No se contrata un banco de inversión para explorar alternativas cuando la intención real es seguir operando de la misma forma. Es el tipo de anuncio que en la jerga corporativa significa que el proceso ya empezó, aunque todavía no haya destino confirmado.
La pregunta que se abre no es solo si GoPro se vende, sino a quién. Si la adquisición viene del sector defensa, la empresa pasaría de vender equipos a entusiastas del surf y la escalada a suministrar tecnología a contratistas gubernamentales. Es un cambio de negocio completo, no apenas un ajuste de mercado.
Si el comprador es un grupo financiero, el escenario se parece más a una reestructuración clásica: reducción de líneas de productos, recorte de plantilla, intento de estabilizar la operación antes de intentar crecer de nuevo. Ese camino tiene precedentes en la industria de hardware de consumo y los resultados son variados.
Si el interesado viene del sector de consumo, la lógica podría ser integrar la marca y la tecnología de GoPro dentro de un portafolio más amplio, donde las cámaras de acción son un componente de una línea de electrónica más diversificada. También hay versiones de ese modelo con resultados variados.
El anuncio llega en un momento en que el "pivote hacia defensa" se repite con una frecuencia llamativa en el ecosistema tecnológico. Empresas de distintos sectores están reposicionando sus activos para capturar contratos gubernamentales o atraer capital que fluye con particular intensidad hacia ese segmento. No todas las apuestas tienen la misma lógica técnica detrás. En el caso de GoPro, al menos, los argumentos sobre durabilidad y miniaturización son reales.
Lo que sigue es el proceso de evaluación y negociación que Houlihan Lokey coordinará. GoPro tiene reconocimiento global, una base de usuarios activos y tecnología probada en condiciones extremas. Eso vale algo. Cuánto exactamente, y para quién, es lo que el proceso que acaba de empezar intentará determinar.
Las acciones de la empresa llevan dos años cerca del dólar. Eso también es una señal de lo que el mercado cree que vale hoy. La diferencia entre esa valuación y lo que un comprador estratégico podría ofrecer es, probablemente, la razón por la que la junta directiva decidió contratar el banco.