El diario de Greg Brockman que Elon Musk convirtió en evidencia
El presidente de OpenAI tuvo que leer en voz alta sus apuntes más incómodos ante un jurado. El juicio de Musk contra OpenAI entró en su semana más intensa.
Greg Brockman nunca pensó que alguien más iba a leer su diario. Pero el presidente de OpenAI pasó dos días en el estrado de un tribunal de San Francisco haciendo exactamente eso: explicando, entrada por entrada, qué quiso decir cuando escribió cosas que no escribió para nadie más.
"Es muy doloroso", dijo Brockman al abogado de OpenAI, Sarah Eddy, durante su segundo día en el estrado. El diario, que empezó en la escuela y continuó como herramienta para tomar grandes decisiones profesionales, tiene alrededor de 100 páginas. Ninguna estaba pensada para un jurado.
El contexto es el juicio que Elon Musk inició contra OpenAI alegando que la empresa abandonó su misión sin fines de lucro para enriquecer a sus líderes. Según reportó Ars Technica, los diarios de Brockman fueron presentados por OpenAI como evidencia en octubre, sellados inicialmente y luego revelados en enero. El equipo legal de Musk argumenta que esas páginas muestran el momento exacto en que los líderes de OpenAI decidieron darle la espalda a la misión.
Las entradas citadas durante el juicio van de 2015, cuando se fundó OpenAI, a 2023, cuando Brockman y el CEO Sam Altman fueron brevemente removidos por la junta directiva. Es un período largo. Y en un diario de 100 páginas escrito como flujo de conciencia, se puede encontrar casi cualquier cosa si se busca con suficiente determinación.
El abogado de Musk, Steven Molo, dedicó el primer día del testimonio de Brockman a aislar los pasajes más comprometedores. El más citado data de 2017, cuando Musk había planteado un ultimátum: o tenía control total sobre un brazo con fines de lucro de OpenAI, o la organización se quedaba como nonprofit. En ese contexto, Brockman escribió: "Hemos estado pensando que quizás deberíamos simplemente convertirnos en una empresa con fines de lucro. Ganar el dinero para nosotros suena genial."
Molo también señaló otra entrada del mismo año: "¿Qué me llevará financieramente al billón de dólares?" Según reportó NBC News, el abogado preguntó más de una docena de veces si Brockman consideraría devolver 29 mil millones de dólares al brazo nonprofit, dado que su participación actual vale alrededor de 30 mil millones. Brockman dijo que no, argumentando que recibió esa participación mucho antes de que ChatGPT disparara el valor de la compañía.
En un momento que quedará en los registros del juicio, Molo comparó a Brockman con un "ladrón de banco" que minimiza haber robado un millón porque dejó mucho más dinero en la bóveda. Brockman, desde el estrado, no reaccionó a la comparación.
La defensa de Brockman descansa en una idea central: su diario no es un registro de decisiones, sino de deliberaciones. Escribía para pensar, no para concluir. A veces anotaba los pensamientos de otras personas solo para explorarlos. A veces copiaba mensajes de Signal para rumiarlos. Sacado de contexto, cualquier entrada puede sonar a lo que Musk necesita que suene.
Para sostener esa lectura, la abogada de OpenAI, Eddy, pidió a Brockman que leyera los párrafos anteriores de cada entrada que Molo había usado. La estrategia funcionó en algunos casos. La entrada del "billón de dólares", por ejemplo, incluye párrafos previos donde Brockman analiza si el plan de Musk de dirigir OpenAI podría poner en riesgo la misión, no solo si él personalmente sería feliz bajo ese esquema.
Otra entrada citada por Musk decía: "Sería incorrecto robarle la nonprofit. Eso sería bastante moralmente corrupto." Brockman aclaró en el estrado que ese comentario se refería a un escenario específico: si los cofundadores hubieran votado para expulsar a Musk del consejo directivo. Eso nunca pasó. Musk se fue voluntariamente en 2018.
Hay una entrada, sin embargo, que Brockman no pudo reencuadrar del todo limpio. En ella escribió que Musk "correctamente dirá que no fuimos honestos con él al final sobre seguir queriendo hacer el for-profit, solo sin él." Eso, dicho así, es una validación bastante directa de la tesis central de la demanda. O al menos eso es lo que el equipo de Musk va a repetir hasta el final del juicio.
Brockman también usó el estrado para atacar la figura de Musk como líder. Describió que el discurso de salida de Musk ante los 40 empleados de OpenAI en febrero de 2018 fue diseñado para bajar la moral del equipo, sugiriendo que se iba a perseguir AGI en Tesla porque ya no tenía confianza en OpenAI. Y fue más lejos: según su testimonio, Musk admitió ante el staff que en Tesla recortaría en seguridad de IA, porque era la única forma de mantener el ritmo con Google. "No sabía y creo que no sabe nada de IA", dijo Brockman sobre Musk, explicando por qué terminó apoyando a Altman.
El juicio llegó a tener alrededor de 1,200 espectadores simultáneos en el livestream de YouTube durante los momentos más tensos del testimonio de Brockman. Musk ya había estado tres días en el estrado la semana anterior.
La entrada que Brockman probablemente espera que le quede al jurado no es ninguna de las que Musk citó. Es una donde escribió que la razón principal para que nadie, ni siquiera Musk, tuviera control unilateral sobre OpenAI, no era el dinero: era que "la tecnología que estamos construyendo es simplemente demasiado importante."
Si el jurado le cree eso o se queda con la imagen del ejecutivo que calculaba su camino al billón, es la pregunta que va a resolver este caso.