Google reemplaza la app Fitbit con Google Health y mete IA en la pantalla principal
La nueva app de salud de Google llega con un coach de IA impulsado por Gemini integrado en la pantalla principal. Las reacciones en Reddit en la semana del lanzamiento no fueron exactamente un aplauso.
Google reemplazó oficialmente la app Fitbit con Google Health en mayo de 2026, en simultáneo con el lanzamiento del Fitbit Air. La transición era esperable desde 2021, cuando la compañía completó la adquisición de Fitbit por cerca de 2.100 millones de dólares. Lo que quizás no era tan esperable era cómo decidiría reorganizar la pantalla principal.
La nueva app tiene una sección reducida de estadísticas básicas, pasos y otras métricas, y reserva una parte visible del espacio inicial al coach de salud con IA de Google. Ese asistente, potenciado por Gemini, genera notas conversacionales sobre la actividad del usuario, puede diseñar rutinas de ejercicio personalizadas y, según varios reportes recogidos por The Verge, inició conversaciones no solicitadas sobre los planes del día de algunos usuarios.
The Verge reportó las reacciones iniciales en Reddit y redes sociales como mixtas, que es una forma educada de decir que varios usuarios se quejaron con bastante precisión quirúrgica.
"No puedo ni llenar por completo mi pantalla de inicio. Solo tienen dos tiles grandes disponibles y no puedo simplemente desplazarme hacia abajo para ver todo", publicó un usuario en Reddit, según el reporte de The Verge. El reclamo apunta a un problema de diseño concreto: la pantalla de inicio no es completamente personalizable y no permite que el usuario decida qué métricas ocupan el espacio más visible de la app.
Otro usuario se quejó de algo más difícil de ignorar: el asistente de IA arrancó una conversación sobre sus planes del día sin que nadie lo hubiera activado. La línea entre asistente proactivo y app que hace lo que quiere es fina, y Google parece haberla cruzado para algunos usuarios en el lanzamiento.
La crítica más directa, también recogida por The Verge, fue: "¿Por qué tengo que leer párrafos de basura generada por IA en cada pestaña antes de poder ver mis actividades y datos? No quiero ni necesito leer frases motivacionales sobre mi caminata de 15 minutos al supermercado. Quiero ver mis estadísticas de mi carrera matutina." El término que usó ese usuario en inglés fue AI slop. Es, objetivamente, una descripción bastante exacta del problema tal como lo perciben esos usuarios.
No todas las reacciones fueron negativas. El mismo reporte de The Verge recoge el caso de un usuario que encontró utilidad real en el coach: "Cuando le pido que diseñe un entrenamiento moderado usando el equipo de mi gym de oficina, en circuito, suelo terminar sintiéndome genial después." La función de diseño de rutinas personalizadas según el equipamiento disponible es, en papel, genuinamente útil. Un entrenador personal cuesta mucho más de 9,99 dólares al mes.
El problema no es que el asistente de IA no tenga valor. El problema es el diseño: dónde lo pone Google y cuánto espacio le da frente a las métricas que los usuarios ya tenían y esperaban seguir viendo con la misma prominencia.
Google no es la única compañía que ha enfrentado este tipo de rechazo. The Verge y otros medios documentaron respuestas similares cuando Snapchat rediseñó su interfaz, cuando Instagram reorganizó su pestaña de inicio para priorizar contenido sugerido sobre el de las cuentas que el usuario sigue, y cuando Spotify integró su feed de descubrimiento en el flujo principal de la app. En todos esos casos, la respuesta inmediata fue negativa. En varios, las compañías ajustaron el diseño después. En otros siguieron adelante y los usuarios eventualmente dejaron de quejarse, o dejaron de usar el producto.
Google tiene precedente propio también. La integración de resúmenes de IA en los resultados de búsqueda generó críticas similares cuando los resúmenes empezaron a aparecer sobre los resultados orgánicos. La compañía siguió adelante.
El servicio de coaching de salud con IA tiene un precio de 9,99 dólares al mes. Ese es el producto que Google quiere vender. El Fitbit Air, a 99 dólares, es el hardware que genera los datos que hacen al asistente más útil. La app Google Health es el espacio donde ocurre esa transacción.
Ponerle al asistente un lugar prominente en la pantalla principal no es un accidente de diseño. Es una decisión de negocio con lógica interna: si el usuario nunca interactúa con el coach de IA, es menos probable que pague 9,99 dólares al mes por él. Si la pantalla principal empuja la interacción desde el primer día, algunos usuarios van a quedarse con el servicio aunque lleguen con resistencia inicial.
El riesgo es el que ya se ve en Reddit: que los usuarios que más claramente articulan su frustración sean precisamente los más activos en la plataforma, y que su ruido influya en potenciales compradores antes de que Google pueda ajustar la propuesta.
Google no ha anunciado cambios a la app tras las críticas iniciales de la semana de lanzamiento. Es pronto para saber si habrá ajustes de interfaz o si la compañía considera que el diseño actual es el correcto a largo plazo.
Lo que sí está claro es que la app Fitbit ya no existe como tal. Los usuarios que tenían la app instalada recibieron la actualización a Google Health. El ecosistema de salud de la compañía se consolida bajo una sola marca, con Gemini como componente central visible desde el primer scroll.
Si los usuarios de Fitbit, que en su mayoría buscaban seguimiento de salud sin fricciones, van a adoptar un asistente conversacional que les habla de sus caminatas al supermercado, es la pregunta que Google va a tardar varios trimestres en responder.