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AI 30 de mayo de 2026

Groq busca 650 millones de dólares para crecer en inference cloud

La startup de chips para IA busca levantar capital entre sus propios inversores, meses después de un acuerdo de 20.000 millones con Nvidia que no fue una adquisición.

Crédito: Image Credits: Nuthawut Somsuk / Getty Images

Groq está buscando levantar 650 millones de dólares en una ronda de financiamiento interno. Según reportó TechCrunch, los inversores existentes Disruptive e Infinitium están garantizando llenar la ronda si otros participantes no ejercen su derecho de pro-rata. El dinero iría directamente a financiar el crecimiento del negocio principal de la empresa: inference neocloud.

Para quien no sigue de cerca el ecosistema de chips de IA, un neocloud de inferencia es básicamente una infraestructura en la nube donde desarrolladores y empresas alojan aplicaciones que consumen grandes volúmenes de procesamiento de inferencia. Groq opera esta infraestructura usando su chip propio, el LPU (Language Processing Unit), diseñado específicamente para ejecutar modelos de lenguaje a alta velocidad y baja latencia.

La inferencia, vale aclarar, ya es la carga computacional más grande del mercado de IA. Mayor que el entrenamiento de modelos. Cada vez que alguien lanza un prompt a ChatGPT, a Claude o a cualquier otro sistema, eso es inferencia. Y escala con el uso, no con los parámetros del modelo. Groq lleva años apostando a que la velocidad en inferencia es la ventaja diferencial que importa, y el LPU es su respuesta.

El contexto detrás de esta ronda, sin embargo, es más complicado que una startup bien posicionada buscando combustible para crecer.

En diciembre de 2025, Groq cerró un acuerdo con Nvidia valorado en 20.000 millones de dólares. No fue una adquisición formal. La estructura del deal fue atípica: implicó el licenciamiento de tecnología de hardware de Groq a Nvidia, la salida de varios ejecutivos senior de la empresa, y un pago en efectivo a los inversores existentes. Groq quedó independiente pero transformada. La dirección ejecutiva también: hoy la empresa opera sin CEO ni CFO permanentes. Adam Winter y Matt Eng ocupan esos cargos en carácter interino.

Es una situación inusual. Una empresa que cerró uno de los deals más grandes del año pasado en el sector de IA, cuyos inversores recibieron liquidez, y que ahora vuelve a ese mismo grupo de inversores pidiendo capital fresco. La lectura optimista es que quienes ya estaban adentro confían en el negocio y tienen incentivos para no diluirse. La lectura menos optimista es que la base de inversores dispuestos a entrar desde afuera no es tan amplia.

El mercado donde Groq compite no facilita las cosas. El inference cloud ya tiene jugadores establecidos con escala masiva: AWS, Azure y Google Cloud tienen capacidad, relaciones con clientes empresariales y márgenes que les permiten competir en precio. En el segmento de neoclouds especializados también hay presencia de CoreWeave y Lambda Labs, ambas con inversiones significativas y relaciones con los fabricantes de GPUs más establecidos.

La apuesta de Groq es que el LPU ofrece una ventaja concreta en velocidad que los sistemas basados en GPUs no pueden igualar fácilmente. Eso puede ser verdad. El chip fue diseñado desde cero para inferencia, sin los compromisos de diseño que tiene una GPU que también necesita servir entrenamientos, gráficos o workloads de propósito general. En benchmarks de velocidad de tokens por segundo, Groq ha mostrado resultados que los competidores basados en GPU no igualan.

Si esa ventaja técnica se traduce en una posición de mercado sostenible es otra pregunta. El acuerdo con Nvidia complicó la narrativa independiente de Groq. Cuando la empresa más dominante del sector paga 20.000 millones por acceder a tu tecnología de hardware, algo se mueve. Puede ser que Nvidia reconoció una amenaza real y prefirió absorberla parcialmente. Puede ser que el deal fue mejor negocio para los inversores que seguir apostando a una competencia frontal.

Por ahora Groq sigue en el mercado, con el LPU en producción, un negocio de neocloud en crecimiento según la empresa, y dos cargos ejecutivos vacantes que alguien eventualmente tendrá que llenar de forma permanente. La ronda de 650 millones, si se cierra, daría margen para escalar infraestructura y capturar más clientes empresariales antes de que el mercado consolide posiciones.

Lo que no está claro es si la estructura de liderazgo actual es adecuada para ejecutar esa escala. Operar con un CEO interino no es necesariamente fatal, pero tampoco es la situación más cómoda para cerrar contratos grandes con clientes que quieren saber con quién van a trabajar los próximos tres años.

Fuentes TechCrunch