Good Omens cierra con un final de 90 minutos caótico y emotivo
Prime Video estrenó el episodio de cierre de Good Omens, una serie que llegó a su fin en circunstancias que nadie esperaba.
Good Omens terminó. Prime Video lanzó el episodio final de la serie: un capítulo único de 90 minutos que buscó cerrar todos los hilos de una tercera temporada que llegó al aire en condiciones muy distintas a las que cualquiera había planeado.
La tercera temporada fue recortada de los seis episodios originalmente programados hasta quedar en lo que finalmente se emitió. La producción sufrió dos golpes consecutivos: primero la huelga de escritores de 2023 paralizó el trabajo, y después llegaron las múltiples acusaciones de agresión sexual contra Neil Gaiman, cocreador de la serie junto al ya fallecido Terry Pratchett. La temporada que los fans esperaban y la que finalmente recibieron no son el mismo producto.
La reseña de Jennifer Ouellette en Ars Technica describe el final como "caóticamente desigual pero que aún conjura la antigua magia" de la serie. La descripción es precisa. La primera mitad del episodio acusa el recorte de manera evidente: demasiados cabos sueltos para manejar en poco tiempo, demasiadas revelaciones comprimidas en secuencias que necesitaban más espacio para respirar.
En cuanto a la trama, el episodio final revela que el Metatrón había ofrecido a Aziraphale el cargo que antes ocupaba Gabriel, después de que el ángel llegara al Cielo. Crowley le había confesado sus sentimientos y le había pedido que abandonara tanto el Cielo como el Infierno para irse juntos. Aziraphale eligió aceptar el puesto. Ya en el Cielo, descubrió que su misión era revivir los planes estancados para traer el Segundo Advenimiento, es decir, preparar el fin de los tiempos.
Es una vuelta de tuerca que reconfigura la dinámica central de la serie. Good Omens siempre fue, en el fondo, la historia de dos criaturas que eligieron la amistad y la humanidad por encima de las instituciones que las crearon. La primera temporada las mostró eludiendo el Apocalipsis juntos. La segunda las mostró eludiendo al Cielo y al Infierno en simultáneo. El final de la tercera lleva esa tensión a un punto más oscuro y, en sus mejores momentos, más interesante que todo lo anterior.
La química entre David Tennant y Michael Sheen es lo que salva al episodio de sus propias limitaciones estructurales. Hay momentos en el tramo final donde el material vuelve a funcionar con la precisión que caracterizó a la primera temporada. No son suficientes para compensar la irregularidad de lo anterior, pero sí para que el cierre se sienta como un cierre real, no como un abandono. Ouellette señala que la temporada truncada "se siente apresurada, pero aun así ofrece un final apropiado para esta amada saga cómica".
La novela original fue publicada en 1990 por Gaiman y Pratchett. Un libro sobre un ángel y un demonio que se hacen amigos a lo largo de milenios y terminan haciendo equipo para evitar el Apocalipsis. La adaptación televisiva llegó en 2019, ya sin Pratchett, fallecido en 2015. La primera temporada fue bien recibida. La segunda, emitida en 2023, también. La tercera llega en circunstancias que nadie hubiese anticipado.
El nombre de Gaiman pesa sobre la temporada de una manera que no tiene precedente claro en la televisión reciente. Las acusaciones son parte del contexto de producción, son parte de la cobertura del estreno, son parte de la conversación que rodea a la serie. No hay manera de separar completamente la obra del escándalo externo, aunque tampoco tiene sentido que sea lo único que ocupe la discusión cuando hay un texto concreto que analizar.
Prime Video decidió emitir el final. La decisión tiene su propia lógica: la serie tiene una base de fans considerable, la historia estaba terminada en términos narrativos, y cancelarla sin cierre habría dejado a los espectadores sin resolución por razones ajenas a la calidad del producto. Si esa decisión fue la correcta es algo que cada espectador tendrá que resolver por su cuenta.
Lo que quedó es una serie que llegó a su conclusión en las condiciones que pudo. Hay una versión de esta historia donde la tercera temporada tuvo seis episodios completos, ritmo suficiente para construir cada revelación, y una despedida más amplia para personajes que llevan años en pantalla. Esa versión no existe. La que existe funciona, de manera irregular, gracias a dos actores que claramente saben qué están haciendo y a un material de base lo suficientemente sólido para resistir el recorte.
Tennant y Sheen hacen eso. Después de tres temporadas y todo lo que pasó entre bastidores, no es poca cosa.