Google lanza el Fitbit Air: sin pantalla, con IA y a $99 para competirle de frente a WHOOP
El nuevo wearable de Google es un pequeño módulo que vive en la muñeca, rastrea todo el tiempo y no interrumpe. Sale el 26 de mayo en preventa desde $99.
Google presentó este miércoles el Fitbit Air, su primer wearable sin pantalla, junto con el rediseño de toda su plataforma de salud bajo el nombre Google Health y el lanzamiento de Google Health Coach, un asistente de bienestar impulsado por IA. El dispositivo sale a preventa desde hoy y llegará a tiendas el 26 de mayo a $99.99 dólares, según reportó Android Authority.
La propuesta central del Fitbit Air es sencilla: un pequeño módulo en forma de cápsula, de apenas 5.2 gramos sin correa y 12 gramos con ella, que se usa en la muñeca sin interrumpir. Sin pantalla, sin botones, sin notificaciones. La única interacción física que ofrece por ahora es una vibración silenciosa para alarmas de sueño. Todo lo demás pasa en la app. Google lo posiciona como la respuesta directa al modelo de WHOOP y la categoría de wearables de rastreo pasivo que ha ido creciendo en los últimos años.
A pesar de su tamaño, el hardware no es básico. El Fitbit Air incluye monitor óptico de frecuencia cardiaca continua, acelerómetro, giroscopio, sensor SpO2 y sensor de temperatura cutánea. Eso le permite rastrear frecuencia cardiaca, variabilidad de frecuencia cardiaca (HRV), fases del sueño, alertas de fibrilación auricular (AFib), saturación de oxígeno y temperatura. En cuanto a batería, la duración prometida es de siete días, con carga rápida que entrega energía para un día completo en cinco minutos y carga total en 90 minutos.
El Fitbit Air puede detectar actividades automáticamente, iniciarse desde el teléfono o registrarse manualmente en la app después de un entrenamiento. La integración con Google Health Coach permite que la IA analice patrones de sueño, actividad y métricas biológicas para generar recomendaciones personalizadas. Los tres meses de Google Health Premium incluidos en la compra desbloquean ese coach. Después, el servicio cuesta $9.99 al mes o $99.99 al año, aunque quienes sean suscriptores de Google AI Pro o Ultra lo tienen incluido.
Uno de los cambios más relevantes que llega junto con el Fitbit Air es que Google ahora permite conectar simultáneamente un Pixel Watch 4 y el Fitbit Air a la misma cuenta de Google Health, según detalló Droid Life. Anteriormente, la app de Fitbit solo admitía un dispositivo a la vez. Esto abre la puerta a un uso que varios usuarios llevaban tiempo buscando: smartwatch durante el día para acceso a la pantalla, Fitbit Air durante la noche para rastreo de sueño cómodo y sin peso.
El diseño llega en cuatro colores estándar: Obsidian, Fog, Lavender y Berry. Las correas son intercambiables y parten desde $34.99, con opciones de la banda Active, la Performance Loop y la Elevated Modern, esta última con acabados en acero inoxidable pensada para un uso más formal. También hay una edición especial diseñada con Stephen Curry en tono marrón con acento naranja, a $129.99. El módulo es notablemente más pequeño que cualquier Fitbit actual, aproximadamente un 25% menor que el Fitbit Luxe. El cuerpo es de policarbonato reciclado y el empaque usa materiales sin plástico. Funciona con Android 11 o superior e iOS 16.4 o superior, y requiere una cuenta de Google.
El posicionamiento de precio es uno de los puntos más contundentes del lanzamiento. El WHOOP 5.0, su competidor más directo en la categoría de rastreo sin pantalla, cuesta $359 dólares más suscripción obligatoria mensual. El Oura Ring Gen 3 sale en $299. El Fitbit Air entra en $99 con tres meses de IA incluida, según el análisis publicado por El Ecosistema Startup. Google tiene escala de manufactura que pocos competidores pueden igualar en hardware, y eso se refleja directamente en el precio.
Con el Fitbit Air, Google hace algo que no había hecho en años: retroceder en la dirección de los wearables. Fitbit pasó la última década agregando pantallas, apps, pagos y funciones de smartwatch. El Air va en el sentido contrario: menos interacción, más datos, sin interrupciones. Si eso convence a los usuarios de que no necesitan una pantalla en la muñeca para monitorear su salud, podría cambiar el mercado. Si no, al menos redefinió cuánto debería costar un tracker serio.