Nvidia ya comprometió más de 40.000 millones de dólares en capital a empresas de IA este año
La compañía de Jensen Huang lidera inversiones en startups y empresas públicas de IA, con 30.000 millones destinados solo a OpenAI. Los críticos apuntan a la circularidad de los acuerdos.
Nvidia no solo vende las palas de esta fiebre del oro de la IA. Ahora también está comprando acciones en las minas.
Según un reporte de CNBC publicado el 9 de mayo, la compañía de Jensen Huang ya comprometió más de 40.000 millones de dólares en inversiones de capital en empresas de IA durante los primeros meses de 2026. Para poner el número en contexto: eso es más que el PIB de Bolivia.
El grueso de ese capital viene de una sola apuesta: 30.000 millones de dólares invertidos en OpenAI a principios de 2026. Pero Nvidia también anunció siete inversiones multimillonarias en empresas cotizadas en bolsa. Las más recientes: hasta 3.200 millones en Corning, el fabricante de vidrio especializado, y hasta 2.100 millones en IREN, operadora de centros de datos. La lógica en ambos casos es la misma: abastecer la infraestructura que demanda la IA.
Según datos de FactSet citados por TechCrunch, Nvidia también participó en alrededor de dos docenas de rondas de inversión en startups privadas durante 2026, sumándose a las 67 operaciones de venture capital que realizó en 2025.
El patrón no pasó desapercibido. El analista Matthew Bryson de Wedbush Securities describió estas inversiones como algo que cae "de lleno en el esquema de inversión circular", donde el dinero se mueve entre las mismas compañías: Nvidia vende chips, los compra quien recibió la inversión de Nvidia, y el ciclo continúa. Bryson reconoció, sin embargo, que si la estrategia funciona podría ayudar a la empresa a construir un "foso competitivo".
La empresa de Jensen Huang tiene razones para pensar en el largo plazo. Su apuesta de 5.000 millones en Intel —una compra que pocos entendieron cuando ocurrió— ya vale más de 25.000 millones de dólares. El retorno histórico en pocos meses.
El movimiento refleja una transformación silenciosa en el rol de Nvidia dentro del ecosistema tecnológico. Durante décadas fue un proveedor de hardware. Hoy es simultáneamente proveedor, inversor y socio estratégico de las compañías que dependen de su infraestructura. Es una posición que le da influencia sobre el mercado de una forma que ninguna regulación de competencia diseñada para el siglo XX sabe bien cómo manejar.
La pregunta que nadie responde con claridad es cuándo deja de ser estrategia y empieza a ser dependencia. Si Nvidia está invirtiendo en sus propios clientes, y esos clientes dependen de sus chips para crecer, el círculo no es solo financiero. Es estructural.
Mientras tanto, los 40.000 millones siguen creciendo.